Hace cosa de medio año he tenido la suerte de ver, ya por tercera vez, la colección personal de Ignacio García, o Nacho, como le conocemos quienes le conocemos.
Aunque no hace ascos a nada que pueda verse sin gafas, su colección se basa fundamentalmente en tres parámetros principales:
El primero es el gusto personal, que pasa principalmente por el sota, caballo y rey de toda la vida: calcita, cuarzo y fluorita. Aunque dentro de sus vitrinas y cajones se pueden ver grandes piezas de muchas otras especies, estas tres (y agregándole quizás la barita) son, por lo que yo conozco, las favoritas de Nacho. Y de ellas tiene una más que buena representación norteña.
Y lo de norteña me lleva a otro de los parámetros que mencionaba. Al igual que yo, Nacho es fundamentalmente un buscador, por lo cual su colección se sustenta de manera primordial sobre piezas cogidas por el mismo.
Por ello, a su vez, también tiene una mayor preferencia y representación de piezas de la cornisa Cantábrica, que es, lógicamente, por donde él más suele moverse en busca de piezas.
Dicho esto, sí hay que incidir en lo primero que dije: Nacho no le hace ascos a nada que sea estético y le entre por el ojo.
Bonita pieza de fluorita del Cueto II, con buen brillo y un intenso color azul, destacando sobre una matriz de cuarzo.
Las fluoritas de esta geoda presentaron un bonito e intenso color violeta, siempre sobre matriz de cuarzo.
Marco fue uno de los perros más alegres y cariñosos que yo conocí.