Esta es una de las piezas de Hozarco que más valoro en la colección, y no sólo por la preciosa estética de la pieza, que la tiene, si no por las venturas y desventuras que la rodean y que ahora contaré. Esta pieza la extraje en mi primera visita a la geoda J. C. Agua, que también lo fué a la mina de Hozarco. Cuando la tuve en las manos y la pude ver bien supe que esta era una pieza con la que debería tenerse un especial cuidado; la drusa de cuarzo estaba completamente limpia y tenía un gran brillo y el cristal de calcita que se asentaba sobre ella, tenía tanto brillo como el cuarzo, además de un magnífico color. La pieza además carecía de roturas o toque alguno.
Por ello, en lugar de dejarla en el acopio que iba haciendo con los ejemplares extraídos, decidí apartarla a una zona de la geoda donde no se viese expuesta aningún tipo de daño.
Calcita y cuarzo. Mina de Hozarco, Piñeres, Peñarrubia, Cantabria. 140x85x80mm.
El caso es que fue pasando el día, sacamos las piezas, elegimos, empaquetados y nos fuimos de la mina. Todo bien, excepto que cuando llegué a casa y empecé a desenvolver, esta pieza no estaban. La pieza se había quedado en la geoda, donde yo la había dejado.
Creo que fue unas tres semanas despues cuando regresamos a la mina y pude comprobar que, por suerte, la pieza no se había movido de allí. Esta vez sí, la embalé bien y la guarde antes de siquiera empezar a picar... Y ahora, ya por fin, reposa en la vitrina, segura y a buen recaudo.
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