Hace unas semanas, sabedor de que yo colecciono minerales, un compañero de trabajo me habló de un conocido suyo, minero retirado, que "también tenía algunas piedras" y además coleccionaba objetos y utensilios mineros o que tuviesen que ver con la minería. Además de ello, este hombre, casualmente resultaba ser de Grao, mi pueblo, y se había prestado con toda la amabilidad del mundo a mostrarme su colección.
Así pues, quedamos un día con la intención de que al salir del trabajo mi compañero se acercase conmigo a presentarnos y a verla, y ya adelanto que dicha colección resultó ser la más acojonante que yo haya visto nunca. No la de minerales, si no la de objetos antiguos en general, y la de lámparas mineras en particular, que es la que en esta entrada voy a mostrar.
Una de las particularidades de esta colección, y que la hace más increíble y valiosa si cabe, es que todas estas lámparas trabajaron en minas asturianas, y salvo algún caso muy concreto, todas y cada una de ellas se encuentra en perfecto estado de conservación y funcionamiento.
Junto a ellas, dispone de diversos juegos y piezas de recambio y plomeras para sellar las de seguridad, además de muchos otros artefactos y utensilios de trabajo minero.
Entre todas las que componen su extensa colección, el mayor número de ellas son lámparas de seguridad, aunque también diversos candiles y lámparas de aceite, de acetileno o carbureros y de batería estilo Tudor.
En fin, todo un lujo de colección, y todo un lujo de visita, tanto por la colección en sí como por la amabilidad e inmejorable disposición de su dueño a mostrarla y explicarla.